Un mendrugo para un prisionero en el tren… y el precio que casi pagó mi familia.
Año 1993. Tomé un tren viejo que salía de Madrid con destino a mi pueblo en Cáceres. El vagón estaba abarrotado. Olía a sudor, a tabaco barato y a bocadillo de tortilla recién comprado. Pero lo que hacía que la gente guardara las distancias no era el calor. Era el hombre sentado frente a mí. … Read more