No lo toques”, te advirtieron. Te lo llevaste igual… y esa noche comprendiste el precio de tu error.
El calor en Cádiz no se posa sobre la piel, oprime, como una tapa sobre una olla hirviendo, desafiándote a respirar. En julio de 1842, la plaza del mercado parece blanqueada por el sol y despiadada, un escenario brillante donde la gente finge no oír los sonidos humanos tras el comercio. Ajustas tu mantilla negra, … Read more