Sal de mi casa. ¡Ya!
La niña pequeña entró corriendo en el brillante vestíbulo tan rápido que casi patina en el suelo de madera clara. Su vestido de peto azul marino le colgaba torpemente, el pequeño delantal manchado se retorcía en su cintura, y su cinta roja casi se caía de su desordenado cabello. Sus mejillas estaban llenas de lágrimas, … Read more