— Si ya no pinto nada aquí, el frigorífico, la casa y las compras ya no son mis problemas, — respondió la esposa con calma.
— Ya que soy un estorbo aquí, el frigorífico, el alquiler y las compras tampoco son mi problema ahora, — respondió con calma Darina. La puerta del frigorífico hizo un suave clic, y ese sonido cotidiano resultó ser más ruidoso que todas las palabras que se habían intercambiado en la habitación. Darina estaba en la … Read more