Una tarde sofocante en el pueblo, entre ramas y miradas
El sol de la tarde caía implacable sobre nuestro pequeño pueblo, convirtiendo los caminos de tierra en cintas polvorientas que lo cubrían todo: ropa, piel, esperanza. Agachada en el patio de nuestra humilde casa, recogía ramas secas para el fuego, mis manos ásperas por una década de trabajo interminable. “Mamá”. Alcé la vista y vi … Read more