Desconfié de unos moteros, pero su gesto me conmovió hasta las lágrimas
Hice que los motoristas pagaran antes de comer porque no confiaba en ellos. Eran quince, entraron en mi bar a las nueve de la noche un martes, con chalecos de cuero llenos de parches, barbas hasta el pecho y tatuajes subiendo por sus cuellos. Llevaba treinta y dos años al frente del Bar de Lucía … Read more