¿Necesita una sirvienta, señor?” La indigente ocultaba un secreto que lo cambiaría todo.
La voz era como una cuchilla afilada en el viento, fuerte y desesperada, tan fría que apenas se escuchaba. —Señor… por favor, señor. ¿Necesita una criada? Puedo hacer lo que sea. Carlos Montero no se detuvo. Llegaba tarde, los hombros tensos tras una reunión que se había alargado tres horas. Sus zapatos recién lustrados crujían … Read more