El precio de perder a su madre fue el principio de su ruina.
Durante su divorcio, Mariana no pidió una pensión millonaria. No exigió quedarse con la residencia de La Moraleja, esa propiedad inmensa con fachada de piedra caliza, jardines perfectos y vigilancia privada día y noche, donde su marido lucía su poder ante políticos menores y empresarios. No reclamó las cuentas bancarias llenas de ceros, ni los … Read more