«¡Por mi nuera!» — Victor Andreyevich alzó su copa y me miró.
— ¡Por mi suegra! — exclamó Víctor Andrés, levantando su copa y girando la cabeza hacia mí. — ¡Por la mujer que ha estado viviendo a nuestra costa durante todos estos años! Las risas estallaron entre los cincuenta y cinco invitados. Algunos incluso empezaron a aplaudir. El presentador no tardó en tomar el micrófono: — … Read more