La noche que rugió el asfalto.
Aquella noche, el silencio se rajó con el rugir de motores. No eran coches del pueblo. En Valdecerezos los motores suenan resignados, como si también pasaran hambre. Aquello era otra cosa: un retumbar limpio, parejo, de todoterrenos nuevos, acercándose sin pudor por la pista de tierra. Apagué de un soplo la lámpara de aceite. Mi … Read more