La niña que compartía su único pan hasta que el destino cambió su vidaAl día siguiente, la niña despertó en una cálida cama, con la seguridad de que nunca más pasaría hambre.
En Sevilla, donde el aroma a azahar flota en el aire y los turistas pasean por las estrechas callejuelas con abanicos en la mano, vivía una niña que no caminaba por placer ni por turismo. Caminaba por costumbre. Por supervivencia. Por lealtad. Se llamaba Lucía Gutiérrez. Tenía diez años, y no poseía nada de lo … Read more