Deja que baile tango con tu hijo—y lo verás caminar otra vez”, dijo la joven sin hogar al adinerado.
Dicen que los milagros no existen. Hasta que uno te mira fijamente a los ojos y te reta a creer de nuevo. Aquella tarde, en el parque del Retiro, ocurrió. Una niña descalza, con trenzas rebeldes y la cara manchada de polvo, se acercó a un hombre destrozado por el dolor y le dijo: —Déjame … Read more