Los paramédicos fallaron, pero la criada logró lo imposible.
La voz del paramédico principal se quebró mientras siete pares de manos enguantadas trabajaban sobre el pequeño cuerpo tendido en el frío mármol. El candelabro de la mansión brillaba sobre ellos, indiferente. Un monitor chillaba. Oxígeno, medicamentos, compresiones torácicas. Aun así, los labios de la niña seguían de un aterrador tono azul. Cada segundo se … Read more