La Fugitiva ImpenitenteCorrió hacia la luz del jardín, donde la esperaba el viejo roble y su rama más baja.
La chiquilla descendió del banco con serenidad. No derramó una lágrima. No se justificó. Tan solo clavó sus ojos en Lucas. —No era “no sé qué cosa” —dijo, volviendo al fin la mirada hacia Javier—. Es agua bendita. De la Catedral. Mi abuelita dice que cuando ya no queda nada… Dios sí escucha. Javier sintió … Read more