La firme mano que calla por lealtadEsa mano no era de traición, sino el único modo de protegerlo del grito que lo delataría.
Por protección. Ricardo, inmovilizado, oyó como la charla en el salón tomaba un cariz aún más inquietante. —Mañana, cuando firme los papeles, todo será nuestro —declaró la voz masculina con aplomo—. Nadie va a sospechar. El viaje anticipado fue un azar que no volverá a darse. Ricardo reconoció al fin al hombre. Era Tomás Velasco. … Read more