La Mano que Calla, pero No TraicionaEsa mano, que antes había sido de complicidad y amor, ahora la protegía del terror que acechaba en la sombra.
Por precaución. Diego, paralizado, escuchaba cómo el diálogo en la sala adquiría un cariz todavía más inquietante. —Mañana, cuando firme los papeles, todo será nuestro —aseveró la voz masculina con aplomo—. Nadie sospechará. El viaje anticipado fue una casualidad que no volverá a darse. Diego reconoció por fin al hombre. Era Javier Mendoza. Su socio. … Read more